el ojo escuela
No veré
No como antes
No como cuando el desierto nos abrió los ojos

Espacio
Velocidad del deseo
Nada has escrito sino el recuerdo
En la noche
Con las brazas
Que gritaban
Extraviadas de un día
Que jamás había regresado

No tengo manos
Solo ver en los ojos ver

Aquí hay “magísteres” en las bitácoras en las calles en los altavoces llenándose la boca
De humo
Ni aun de vientos
Solo de humo
Para que no podamos ver
De humo que ciega
Oculta
Abruma
Tienen sus tontos
Que ríen y lloran
Revolviendo las migas
Que les caen de la boca
Pequeños mendigos del Daño
Ay que días de hélice y de luz
De amor y perros vudú

Aun a lagrimas
Los ojos tienen esa memoria
Que no conoce el tiempo
Están a salvo del olvido
Son de esa piel que danza en los ríos de lava

Belleza
Noche Noche
Detrás también estamos

He entrado con el puñal a la tumba del padre, solo para ver mi rostro y el del rey bueno. La madre fue a Venecia pero sin cabello. No se hizo feliz.
Hago que la poesía tenga hambre quiera prosa quiera de mi.
Soy la madre y el padre. Un pequeño homenaje al tigre portátil.
Soy honorable, he fracasado, me han traicionado, tengo mis señales, hay compensación, busco la paz, me han robado parte de la vida, tengo señales, puedo interpretarlas, amo con la vida entera, en una tajada de día. Por doquier hubo que esperar que la noche abriera la boca y nos soltara. Me llamo Gustavo Sassi.
chk dijo
El humo que ciega siempre es una trampa.
Los ojos, mis ojos, mi piel marcada a salvo del olvido.
a salvo?
He pensado que las marcas son registros ineludibles de lo que se quiere y no se quiere recordar........
....ergo el ojo le enseña a los pies a caminar mejor.
7 Abril 2006 | 11:26 PM