Autorretrato a las dos de la madrugada del 20 de agosto de 1959
Sentado junto a la máquina de escribir. Hojeando
Una novela policiaca. Al final.
Sabrás lo que ya sabes ahora:
El secretario de rostro plano con poblada barba
es el asesino del senador
Y el amor del joven sargento de la Brigada Criminal
Por la hija del almirante es correspondido.
Pero no te saltarás ni una página.
A veces al pasar la hoja una hojeada rápida
Al folio en blanco puesto en la máquina de escribir.
Por lo menos eso nos lo evitaremos. Algo es algo.
El periódico decía: en algún lugar una aldea
Ha sido bombarbeada hasta no dejar piedra sobre piedra.
Es lamentable, pero en qué te atañe a tí.
Precisamente ahora está ocupado el sargento con impedir
el segundo asesinato.
A pesar de que la hija del almirante le ofrece
(¡por primera vez!)
Los labios, estar de servicio conlleva servidumbre.
No sabes cuántos muertos, se han llevado el periódico.
Al lado tu mujer sueña con su primer amor.
Ayer intentó ahorcarse. Mañana
Se abrirá las venas de las muñecas o qué sé yo.
Por lo menos tiene un objetivo a la vista
Que alcanzará de un modo u otro.
Y el corazón es un cementerio espacioso.
La historia de Fátima en el Neues Deutschland
Estaba tan mal escrita que te echaste a reír.
Se aprende más fácilmente a torturar que a describir la
tortura.
El asesino ha caído en la trampa
El sargento magrea a su premio.
Ahora puedes irte a dormir. Mañana será otro día.
Heiner Müller

He entrado con el puñal a la tumba del padre, solo para ver mi rostro y el del rey bueno. La madre fue a Venecia pero sin cabello. No se hizo feliz.
Hago que la poesía tenga hambre quiera prosa quiera de mi.
Soy la madre y el padre. Un pequeño homenaje al tigre portátil.
Soy honorable, he fracasado, me han traicionado, tengo mis señales, hay compensación, busco la paz, me han robado parte de la vida, tengo señales, puedo interpretarlas, amo con la vida entera, en una tajada de día. Por doquier hubo que esperar que la noche abriera la boca y nos soltara. Me llamo Gustavo Sassi.