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Terra
La Coctelera

Sobrenatural

El camino comienza cuando los ojos miran en dirección de los que ya se han ido.

Lo que no veremos después será la luna

porque esa mendiga habrá quedado rendida

a orillas del tornado.

Nosotros vamos a bailar a bailar a bailar perdidos de locura pasajera.

En esta casa ponen un río en el vértice de una pequeña caja

y miran todos por las ventanas.

Afuera, vecinos atentos, señalan al cielo esperando lluvia.

La lluvia no ocurre.

Entonces armados de una sensibilidad mórbida

llaman con pequeñas voces a sus seres queridos.

Lo hacen a la caída del sol, cuando los queridos inician

sus vuelos experimentales.

Me como el fuego me como los cabellos me desespero de

pesada calma.

Yo quisiera que la poesía fuera sobrenatural,

solo hablo con tu pensamiento, viendo esas presencias

acechar a los vecinos.

Ni las puertas golpeando, ni las agujas de viento,

ni esa pequeña desesperación de las noches al alba.

Pero lo inexplicable sigue el rastro de la letra

acompañando el paso lento de una familia de pequeños animales.

En esos planetas, hemos depositado la furia de los antiguos idiomas.

Pero ya no podemos almorzar en la mesa de nuestros amigos

ni asomar las narices en las lavanderías en las que hablan los antiguos maestros

nuestras vidas acontecen definitivamente en la imposibilidad

de mentir

lo hemos intentado todo

pero mentir es una cuerda que no resiste nuestro peso

y yo se que vamos a bailar a bailar a bailar mecidos por el viento.

Yo no quisiera que las ceremonias sucedieran en tus cotos de caza

ni las apariciones

pero hasta donde puedo ver, el cielo está hecho pedazos

y nuestras pequeñas familias alimentan a escondidas

fantasmas de miedo y estupor.

Bendita sea la señora que nos hamaca en las noches noches

Bendito también el color que se nos parece.

gustavo sassi

Lavo mis ojos con tu piedra en llamas

VIDA RARA

La yesa, la arbitraria,
rompe las faldas, parte en dos
su carácter de ventisca;
lucha contra el armazón
que le adjudica el tiempo/
lavador de muertos.

Si oscurece:
¿seré yo el que arribe como un imberbe
a la casa de Ulises
y me distraiga, me quiebre, me replantee las preguntas,
apoyado con la frente en el libro del cielo,
sin mediar con gracia,
entre los
refugiados de una noche polaca
y las bombas que el señor nos dio?

¡Oh curvo señor!

“...guiaste regado en piedra
la diáspora sobre el camino de las
cicatrices...”

No cierran.

Sangran y no cierran.

Pulidos los
bordes con groseras estrellas,
que anudan el cabello de día a la
cruz de las manos:
mundo- orbita- espiral:
razonamiento de truhanes desafiando
el juego.

Nuestra misión es: la
conflagración.
La espina.

“...si con la piel del santo se puede
atrapar al viento en la ventana;
si con reír crece el laurel y da flores;
si con estos días se amanece sobre las noches
(que adoraban las cebras blancas)
entonces las lámparas se colmaran
de amor y de serpientes.
Y donde haya luz, se sentara el dolor;
y a mi casa vendré como un
sirviente: a robar de las bocas
del perro, los nombres que me ha dado
y que me dará;
y le quitare el hambre,
el hambre de sus pálidos labios,
con pedazos de mi,
cada día un bocado,
al descuido de las sombras...”

¡Basta!
Basta.
Tibio vestido de miserias.

Basta.
¿Acaso se bebe la palabra, se duerme tras
la lengua?

No quiero sofocar al hijo.

¿El hijo o el hermano?

El hijo, el partener,
un argonauta,
carne crecida del teatro donde soñamos
los nuestros.

Aquí y aunque el tiempo precipite
futuras venganzas,
arrancarse al hijo es tan duro
como esa batalla de perplejos
que duro mas de dos mil años.

Es fea.

La arena en la que adentramos
la carga:
¡buena y fiel versión de melodía tristes!

¿Soy estas dos personas que rara vez
coinciden en la misma cita?

¿No cederías tu delicada guillotina
para mis necesarias curaciones?

Creer en vos, eso es todo lo que
haremos para hundirte en remordimientos,
empujando las pestañas con hisopos
embebidos en mar.

¡Ah, serena confusión!

Bebida que masticare hasta hartarme;
sabor de arena y meteoritos;
línea que empalaga la sangre.

Mujeres fuertes, mujeres ciertas,
gráficos
donde el alma se publica
sobre delicadas hojas verdes.

Ciego:
se confino a apilar monedas de
espanto el vendedor de títulos:
cicatrices y abrazos,
urnas y abrazos,
vías-pliegues-tacto.

Ciego estrafalario con sus ojos sanos.
El culposos vendedor
de cosas en frascos muertas,
escribe y resucita, a una polilla
que se desvaneció desde el techo.

Gustavo Sassi

Al mirar tocaba escondido su nombre.

Durante la guerra, en un hotel en ruinas, mi amiga la cantante y yo nunca tomamos el té.

Yo provocaba hasta con dolor mi recuerdo buscando una canción para una mujer que canta.

Tendría que haberla hallado en la infancia. Tampoco teníamos documentos y permanentemente teníamos que viajar.

¿Es una excusa?

No recuerdo su voz recuerdo el recuerdo de su voz y a veces al hablar me parecía oírla.

Ella dijo que podía mirar a su lobo a los ojos. Yo buscaba a ni lobo que estaba muerto.

Ella era mi amiga. Yo no tenía una amiga. Ella era mi amiga y me decía querido.

A veces al dormir nos tapábamos con diarios y al despertar buscábamos en el rubro alquiler un lugar en el que yo pudiera vivir.
Nos podíamos mirar despeinados.

Ella canta en escenarios que jamás veré y a veces me recuerda.
Yo imagino sus valijas y los aplausos.

Ella canta esta noche y luego nos escribimos cartas.

¡Qué tolerable es el mundo cuando alcanzan las palabras!

EL OJO ESCUELA

He rodado con piedras.
Piedras de caparazón de fuentes de hélice de caja
de lluvia.

¿y en dónde estoy?

Hablábamos de esos sonidos que la noche hace cuando
Se acomoda en nuestras pequeñas casas.

¿Hablábamos entre nosotros? ¿En países tan distintos?

Tan lejos los idiomas los lenguajes las heridas.

¿Usted ha visto morir a un hombre?

¿Usted ha visto a un hombre evitar una muerte?

Yo puedo pensar en usted.

Sala de espera
Consultorios externos internos espacios precarios de

permanente abandono.

El cielo rodando en lugares cerrados.

Vacas tanques paraísos incendiados hambre.

En algo estamos de acuerdo. En nuestra cara de miedo

Ahora esta lloviendo. ¿Será verdad en la ventana?

IraníesTurcosJudiosMendigosGitanos

NegrosComunistasSocialistasCubanosLisiadosArtistasPutasNiños
CiegosMujeresChicanosPalestinosChinosCristianosAbusadosEvangelistas
VíctimasProtestantesPerrosDelincuentesEmbarazadasOsos
HindúesPájarosHormigasTiburonesEstudiantesRatasDelfines
CiervosColombianosCapararazonesJaponesesTiburonesÁrabesBallenas
PianistasBudistasTransplantadosAlbinosInocentesCaballosClonados
CroatasInundadosDesaparecidosRusosNepalesesMujeresNiñosMujeres
NiñosAncianosVietnamitasEstrellasfugacesMaresdelalunaMudos
CiclistasLocosHermanosTigresEsperanzadelosvientosAntiguos
diosesActualesdiosesAntoninesArtaudesSalvadoresDalíesTápiesCohenes
AquellosSantanasGuitarrasAmoresHijosHijasÁngelesPiedrasluminosas
TequierosLLantosLibrosNochedecristalesrotosNochedebastoneslargos
BibliotecariosAmericanosIndiosArmeniosMaestrosMarcianos
HomosexualesLatinosEspañolesTeatrosGustavosMaríasOjosSoñadores
Campos espantosos de sangre de minas de balas
de cuerpos de pedazos de tumbas sin nombre en el aire helado quieto

Quería hacerte escuchar a Leonard Cohen y por eso removía los cuchillitos. Para despertarte.

FAMOSO IMPERMEABLE AZUL

Son las cuatro de la mañana del fin de Diciembre.
Te estoy escribiendo sólo para ver si estás mejor.
Nueva York es frío pero me gusta donde estoy viviendo.
La música está en la calle Clinton durante toda la tarde.
He oído que te estás construyendo
tu pequeña casa oculta en el desierto.
Estás viviendo para nada ahora.
Espero que mantengas algún tipo de recuerdo.

Sí, y Jane vino con un rizo de tu pelo.
Ella dijo que tu se lo habías dado
esa noche que planeaste actuar claramente.
¿ Fuiste claro alguna vez ?

Oh, la última vez que te vimos parecías mucho más viejo.
Tu famosa gabardina azul
estaba doblada en tu hombro.
Habías ido a la estación
a reunirte con todos los trenes
pero llegaste a casa sin Lilí Marlene
y trataste a mi mujer como una rodajita de tu vida
y cuando ella regresó, era la mujer de nadie.

Bueno, te veo allí con una rosa en la boca,
un pequeño detalle gitano más.
Veo que Jane está lejos.
Ella manda recuerdos.
Y ¿ qué te puedo contar, mi hermano, mi asesino ?
¿ Qué te puedo decir que te creas ?
Supongo que te echaré de menos, supongo que te perdonaré.
Estoy contento de que te interpusieras en mi camino.
Si alguna vez vuelves por aquí
por Jane o por mí
piensa que tu enemigo está dormido
y su mujer es libre.
Oye, y gracias por la turbulencia
que quitaste de sus ojos.
Yo pensaba que estaba allí para bien
así que nunca lo intenté.

Sí, y Jane vino con un rizo de tu pelo.
Ella dijo que tu se lo habías dado
esa noche que planeaste actuar claramente.
Sinceramente, L. Cohen

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de Leonard COHEN ( Famous Blue Raincoat )
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imágen Pina Bausch

Una piedra para lavar un vidrio

Mi amor..... ¡Mi amor!.....tuve un sueño, una pesadilla......ya pasó...fue algo...
raro....

...soñé que todo el barrio, la ciudad estallaba...

soñé que nosotros......
....el aire quemaba tu sonrisa....mis palabras se hundían en mi boca como lava......teníamos hijos que se partían como lápices en nuestras manos...

mi amor...que sueño triste.... ¡que dolor!...se podía tocar la soledad en el aire como un muro...

nadie venía por nosotros... pena mi amor.... dolor de piedra

una pesadilla...un sueño...por suerte no pasó... mi amor no pasó...

Sangran los ojos. Memoria.

...no comprendo...

...no puedo comprender...

...¿dónde están las palabras?...

...quiero mirar y los ojos duelen, papá. Duelen como...

FUGA DE LA MUERTE
Paul Celan

Negra leche del alba la bebemos al atardecer
la bebemos a mediodía y en la mañana y en la noche
bebemos y bebemos
cavamos una tumba en el aire no se yace estrechamente en él
Un hombre habita en la casa juega con las serpientes escribe
escribe al oscurecer en Alemania tus cabellos de oro Margarete
lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus
mastines
silba a sus judíos hace cavar una tumba en la tierra
ordena tocad para la danza

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos en la mañana y al mediodía te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
Un hombre habita en la casa juega con las serpientes escribe
escribe al oscurecer en Alemania tus cabellos de oro Margarete
tus cabellos de ceniza Sulamita cavamos una tumba en el aire no
se yace estrechamente en él
Grita cavad unos la tierra más profunda y los otros cantad sonad
empuña el hierro en la cintura lo blande sus ojos son azules
cavad unos más hondo con las palas y los otros tocad para la
danza

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía y la mañana y al atardecer
bebemos y bebemos
un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarete
tus cabellos de ceniza Sulamita él juega con las serpientes
Grita sonad más dulcemente la muerte la muerte es un maestro
venido de Alemania
grita sonad con más tristeza sombríos violines y subiréis como
humo en el aire
y tendréis una tumba en las nubes no se yace estrechamente allí

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos a mediodía la muerte es un maestro venido de
Alemania
te bebemos en la tarde y la mañana bebemos y bebemos
la muerte es un maestro venido de Alemania sus ojos son azules
te hiere con una bala de plomo con precisión te hiere
un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarete
azuza contra nosotros sus mastines nos sepulta en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un maestro venido
de Alemania
tus cabellos de oro Margarete
tus cabellos de ceniza Sulamita

...necesito, lo siento, es personal, necesito una plegaria que pueda erguírse desde la sangre y las cenizas...
¿dije una plegaria?
..es que no acaba, no se detiene, no encuentra quien lo detenga....

CRISTAL
Paul Celan

No busques en mis labios tu boca,
ni en la puerta al extraño,
ni en el ojo la lágrima.
Siete noches más arriba
pasa el rojo hacia el púrpura,
siete corazones más adentro
insiste la mano en la puerta,
siete rosas más tarde
se escucha el rumor de la cisterna.

De noche, cuando el péndulo del amor
oscila entre el siempre y el nunca jamás,
tu palabra derriba las lunas del corazón
y tu ojo azul -borrascoso-
le entrega el cielo a la tierra.
Desde una lejana arboleda
oscurecida por el sueño
llega hasta nosotros el aliento
y lo que perdimos transita inmenso
como un espectro del futuro.
Lo que ahora se hunde y se levanta
quiere lo sepultado en la entraña:
ciego como la mirada que cambiamos,
el tiempo lo besa en la boca.